Sección Niños:------------------------------
Astrid Lindgren / Pippi Calzaslargas
Beatrix Potter / Peter Rabbit
Carlo Collodi / Pinochio
Daniel Defoe / Robinson Crusoe
Emilio Salgari / El corsario Negro et al.
Hans Christian Andersen / Cuentos
Julio Verne / 100mil leguas de viaje submarino
Mark Twain / Las aventuras de Huckleberry Finn
Michael Ende / La Historia Interminable
René Goscinny / El pequeño Nicolás
Robert Louis Stevenson - La isla del Tesoro
Uamerias
viernes, 8 de febrero de 2019
Books Leídos
Ana Benkel de Vinocur - Sin título
Alberto Moravia - Romanzi
Alexander Dumas - Conde de Montecristo
Albert Camus - El extranjero
Anton Chejov - Mi vida
Alejandro Jodorowzky - La danza de la realidad
Amado Nervo - Poesía
Antonio Machado - Poesía
Alessandro Baricco - Novecento
Apollinare - Poesía
Antonio Mediz Bolio - La tierra del faisán y del venado
Aldous Huxley - Un mundo Feliz
Armando Jiménez - Picardía Mexicana
Antoine de Saint- Exupèry - El principito
Augusto Monterroso - La oveja negra y demás fábulas
Boccaccio - Decameron
Charles Baudelaire - El Pintor de la vida moderna
Charles Bukowski - Música de cañerías
Carlos Fuentes - Aura
Dan Brown - Código da Vinci
Ernst Gombrich - Historia del Arte
Eduardo del Río "Ríus" - Marx para principiantes
Erasmo de Roterdam - Elogio a la Locura
Edmondo de Amicis - Cuore
Edgar Allan Poe - Obras completas; el gato negro
Eduardo Matos Moctezuma - Los dioses que se negaron a morir
Elena Poniatowska - La noche de Tlatelolco
Eugenio Aguirre - Gonzalo Guerrero
Ernst Hemingway - El viejo y el mar*
Eliseo Alberto - Esther en alguna parte
Eduardo Galeano - Las venas abiertas de América Latina
Fernando del Paso - Noticias del Imperio*
Fernando Vallejo - La virgen de los Sicarios
Fernando Savater - Tauroética
Francisco Rebolledo - Rasero
Fernando del Paso - Noticias del Imperio / Ensayos sobre el Islam y el Judaísmo
Fyodor Dostoyevsky- Hermanos Kamarazov
Gabriel García Marquéz - Cien años de soledad
George Orwell - 1984 / Rebelión en la Granja
Gibran Jalil Gibran - El Profeta
Gustave Flaubert - Madame Bovary / La educación sentimental*
Honoré de Balzac - La obra maestra desconocida
Hugo Gutierrez Vega - Poesía
Homero - La Iliada / La odisea
Hermann Hesse - Lobo estepario
Ignacio Solares - El Jefe Máximo
Isaac Asimov - La tierra del Caanán, Yo, robot
Irving Stone - Anhelo de vivir
Italo Calvino - Barón Rampante / Ciudades invisibles
Jaime Sabines - Obra poética
José Revueltas - Luto Humano, Los muros de agua ...
Juan Rulfo - El Llano en llamas
Jorge Lus Borges - Aleph
Jorge Ibargüengoitia - Obras completas, artículos
José Emilio Pacheco - Las Batallas en el Desierto
James Joyce - Ulysse
Juan Miralles - Hernan Cortés
Julio Cortázar - Historias de Cronopios y Famas
John Kenneth Turner - México Bárbaro
Jorge Amado - Doña flor y sus dos maridos
José Agustin - De Perfil / Tragicomedia mexicana I, II y III
Jose Rubén Romero - La Vida Inutil de Pito Perez
León Felipe - Obra poética
León Tolstói - Albert, Ana Karenina, Guerra y Paz
Luis González de Alba - Los días y los años
Mijaíl Bulgakov - El maestro y Margarita
Milán Kundera - La insoportable levedad del ser
Maiakovski - Poesía
Marqués de Sade - Justine / Juliete
Marcel Proust - En busca del tiempo perdido
Miguel Aleman Velazco - La isla de los Perros
Mario Bennedeti - La tregua / Obra poética
Noah Gordon - El medico
Oscar Wilde- Retrato de Dorian Grey; la importancia de llamarse Ernesto
Octavio paz - Posdata; el arco y la Lira
Pablo Neruda - Confieso que he vivido
Patrik Suskind - El perfume
Pedro Ángel Palou - Cuauhtemoc
Pérez Reverte - Tabla de Flandes
Paco Ignacio Taibo II - el Che
Philipp Vandenberg - Nerón
Phillip K. Dick - ¿Sueñan los androides con ovejas electricas?
Quevedo - Poesía
Richard Bach - Juan Salvador Gaviota
Ramón López Velarde - Poesía
Ray Bradbury / Crónicas marcianas / Fahrenheit 451*
Rodolfo Usigli - Ensayo de un Crimen
Saramago - El evangelio según Jesucristo
Tomás Moro - Utopía
Truman Capote - A sangre fría
Umberto Eco - Name of the rose;
Vargas Llosa - Guerra del Fin del mundo; La fiesta del chivo...
Vasari - Vida de los mas excelentes artístas...
Víctor Hugo - Los miserables
Voltaire François Marie Arouet - Diccionario Filosófico
William Shakespeare - Obras completas
William Golding - El señor de las moscas
Xavier Velasco - Diablo Guardían
(*) Libros que no concluí.
Books Pendientes
Boccaccio / Decameron
Carlos Prieto / Las aventuras de un Violocello
Charles Dickens / David Copperfield
Emily Brontë - Cumbres Borrascosas*
Émile Zola - Germinal*
Ernst Hemingway / El viejo y el mar
Federico Gamboa - Santa* (Chimalistac)
Francis Wolff / 50 razones para defender las corridas de Toros
Gabriel Chavallier / Fear
Geoffrey Chaucer / Los cuentos de Canterbury
Joseph Conrad - El corazón de las tinieblas *
Lewis Carroll / Diario de mi viaje a Rusia
León Tolstói / Guerra y la Paz
Luis Spota / Más cornadas da el Hambre
Manuel Payno / Los ladrones de río frío
Martin Luis Guzman / Sombra del Caudillo
Sebastian Haffner / Historia de un alemán
Sebastian Brant / La nave de los locos
viernes, 17 de febrero de 2012
Toros
Este breve ensayo tiene como próposito principal la defensa de lo que en el mundo hispanoaméricano se conoce como la Fiesta Brava. He de comenzar aclarando que mi gusto por los toros es relativamente reciente (diez años quizás) y sin embargo he sido testigo de cómo los llamados antitaurinos en general, e incluso por parte de partidos políticos como el Verde ecologista que de verde solo tiene a esos representantes en las curules, y de ecologista mejor ni hablamos.
Por ello me permito escribir estas líneas, que no pretenden, y eso que quede absolutamente entendido: “convencer a nadie de nada, ni cambiar a alguien que este en el bando contrario a que se pase al mío”; no no es ese el objetivo, sino apartir de este ensayo movernos a la reflexión y defender cada uno su posición con argumentos y no con un simple “sí a las corridas,” o de la contraparte un“¡no a las corridas!”.
Ante todo comenzaré por manifestar mi apoyo absoluto a la existencia de la fiesta brava y mi posición por la defensa por la vida y preservación de la especie: el llamado Toro de Lidia; que junto con el torero son quienes hacen posible para los que así lo vemos el arte taurino.
He de decir también que lo que me mueve a escribir mis argumentos en defensa del toro son ante todo el sentido común y también un poco de historia.
Si echamos un vistazo a la historia de la humanidad (aproximadamente 20 mil años) el homo sapiens además de alimentarse con los vegetales que la naturaleza le proveeía, comenzó a matar animales para sustraer de ellos el alimento; las pieles para su cobijo, así como los huesos o colmillos para fabricar las primeras herramientas que utilizó para la construcción de sus primeros resguardos y para la caza obvio: de animales. Es decir, desde que el hombre es hombre desarrollo para desgracia y desde el punto de vista de algunos, ese instinto de matar, primeramente para sobrevivir y se convirtió como todos sabemos en el mayor depredador que ha habitado este planeta.
¿Entonces? Desde mi perspectiva algo salió mal, según del punto cientifico o religioso que se quiera ver, la naturaleza o Dios se equivocaron al poner al hombre en este planeta llamado tierra, ya que parecería que antes de nuestra llegada esto era un paraíso y todo estaba bien hasta que organizados como sociedades colonizamos la tierra, construyendo primero reducidas comunidades, después pequeños pueblos, y por último grandes ciudades a través de los siglos. Es bien sabido también y eso lo explican mejor los especialistas que el hombre a diferencia de las demás especies, ha tenido desde su genesis la necesidad de crear dioses, deidades que le han permitido también desarrollar su parte existencial y espiritual, es decir, los ritos han estado y seguiran estando presentes de muchas maneras y de diferentes manifestaciones dependiendo la sociedad o cultura que las genere; el caso de los toros es de entrada un residual histórico que existe milenios atrás y que como en el caso de los griegos supieron plasmar en su cultura en general y su mitología en lo particular.
Es por ello que...
Por ello me permito escribir estas líneas, que no pretenden, y eso que quede absolutamente entendido: “convencer a nadie de nada, ni cambiar a alguien que este en el bando contrario a que se pase al mío”; no no es ese el objetivo, sino apartir de este ensayo movernos a la reflexión y defender cada uno su posición con argumentos y no con un simple “sí a las corridas,” o de la contraparte un“¡no a las corridas!”.
Ante todo comenzaré por manifestar mi apoyo absoluto a la existencia de la fiesta brava y mi posición por la defensa por la vida y preservación de la especie: el llamado Toro de Lidia; que junto con el torero son quienes hacen posible para los que así lo vemos el arte taurino.
He de decir también que lo que me mueve a escribir mis argumentos en defensa del toro son ante todo el sentido común y también un poco de historia.
Si echamos un vistazo a la historia de la humanidad (aproximadamente 20 mil años) el homo sapiens además de alimentarse con los vegetales que la naturaleza le proveeía, comenzó a matar animales para sustraer de ellos el alimento; las pieles para su cobijo, así como los huesos o colmillos para fabricar las primeras herramientas que utilizó para la construcción de sus primeros resguardos y para la caza obvio: de animales. Es decir, desde que el hombre es hombre desarrollo para desgracia y desde el punto de vista de algunos, ese instinto de matar, primeramente para sobrevivir y se convirtió como todos sabemos en el mayor depredador que ha habitado este planeta.
¿Entonces? Desde mi perspectiva algo salió mal, según del punto cientifico o religioso que se quiera ver, la naturaleza o Dios se equivocaron al poner al hombre en este planeta llamado tierra, ya que parecería que antes de nuestra llegada esto era un paraíso y todo estaba bien hasta que organizados como sociedades colonizamos la tierra, construyendo primero reducidas comunidades, después pequeños pueblos, y por último grandes ciudades a través de los siglos. Es bien sabido también y eso lo explican mejor los especialistas que el hombre a diferencia de las demás especies, ha tenido desde su genesis la necesidad de crear dioses, deidades que le han permitido también desarrollar su parte existencial y espiritual, es decir, los ritos han estado y seguiran estando presentes de muchas maneras y de diferentes manifestaciones dependiendo la sociedad o cultura que las genere; el caso de los toros es de entrada un residual histórico que existe milenios atrás y que como en el caso de los griegos supieron plasmar en su cultura en general y su mitología en lo particular.
Es por ello que...
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